El gobierno alemán ha iniciado un cambio estratégico en su política de defensa, buscando posicionarse como una potencia militar convencional de primer nivel en Europa. Tras décadas de restricciones históricas y un enfoque centrado principalmente en la estabilidad económica y el superávit comercial, la clase dirigente germana ha decidido priorizar el fortalecimiento de sus fuerzas armadas. Este giro busca alinear a Berlín con los estándares de las potencias occidentales, reforzando su cooperación con Washington y asumiendo un rol de liderazgo militar más activo. La ambición declarada es transformar sus capacidades defensivas para alcanzar una posición dominante en el ámbito convencional, marcando una ruptura significativa con la postura de contención que había caracterizado a la nación durante el periodo de posguerra.
Source : la diaria



