La sociedad ecuatoriana enfrenta una crisis de violencia que afecta gravemente a su población joven. El fenómeno se manifiesta tanto en el ámbito público, a través de la criminalidad organizada, como en el entorno privado mediante agresiones intrafamiliares. Los hombres jóvenes son los principales afectados y ejecutores de la violencia delictiva, lo cual refleja una fractura en el tejido social y una falta de presencia estatal en zonas controladas por grupos criminales. Por otro lado, los feminicidios muestran una tendencia preocupante, donde muchas víctimas pierden la vida a manos de sus propios familiares, a pesar de haber interpuesto denuncias previas. Esta realidad sugiere que la distinción entre lo público y lo privado es difusa, ya que ambas formas de violencia coexisten en un contexto donde la crueldad se ha normalizado en la vida cotidiana del país.
Source : El Comercio (EC)


