El artículo reflexiona sobre la complejidad de alcanzar consensos históricos respecto a hitos significativos en Chile, como la Revolución de 1891, el golpe de Estado de 1973 y el inicio del estallido social en octubre de 2019. El autor sostiene que el liderazgo político tiene la capacidad de influir en la ciudadanía mediante la exaltación de virtudes o vicios. En este contexto, se examina cómo un sector de la izquierda chilena, durante el inicio del siglo XXI, cuestionó los pilares de la transición democrática, el modelo económico de mercado y la democracia liberal. Según esta perspectiva, dicho sector promovió una narrativa centrada en la existencia de abusos estructurales y una distribución inequitativa del poder, elementos que habrían moldeado la percepción pública sobre la sociedad chilena en los años previos a la crisis social.
Source : La Tercera
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