El Gobierno de Francia admitió públicamente haber perdido el control en diversos centros urbanos durante las jornadas de manifestaciones del pasado sábado. Funcionarios del Ejecutivo señalaron que el despliegue policial resultó insuficiente para frenar los saqueos y los disturbios registrados. Ante esta situación, el presidente Emmanuel Macron solicitó una revisión de las estrategias de seguridad para enfrentar a los grupos violentos, aunque ratificó a sus ministros en sus cargos. Por su parte, el titular de Justicia señaló fallas en los servicios de inteligencia y advirtió sobre el peligro que representan los sectores extremistas para la estabilidad del país. El gabinete busca implementar nuevos protocolos de actuación para evitar que se repitan los incidentes violentos que marcaron el fin de semana.
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