El fenómeno climático conocido como El Niño ha provocado consecuencias dispares en distintos puntos de la región durante los últimos meses. En Bogotá, los bajos niveles del sistema Chingaza obligaron a implementar un racionamiento de agua potable, mientras que en Panamá, la escasez hídrica forzó una disminución significativa en el tránsito diario de embarcaciones por el Canal. Por el contrario, Ecuador enfrentó una situación opuesta entre finales de 2023 y principios de 2024, donde las precipitaciones intensas afectaron a miles de ciudadanos y dañaron numerosas viviendas. Estos eventos demuestran que el impacto de este fenómeno no es uniforme, alternando entre sequías prolongadas y episodios de lluvias extremas dependiendo de la ubicación geográfica, lo que desafía la percepción tradicional de que este evento climático se limita exclusivamente a la falta de precipitaciones.
Source : La Razón (BO)
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