Hacia el final de la década de 1960, el mundo atravesaba un periodo de profundas transformaciones sociales y políticas. Eventos como la guerra de Vietnam, la crisis de los misiles en Cuba, los procesos de descolonización en África y diversos movimientos civiles marcaron una era de inestabilidad global. En este contexto de cambios y cuestionamientos a las estructuras establecidas, se estrenó la cinta El Graduado, dirigida por Mike Nichols. La obra destacó por presentar a Dustin Hoffman en el papel principal, quien se alejaba de los estándares físicos tradicionales de los protagonistas de Hollywood de aquella época. Su interpretación de un antihéroe reflejó el espíritu de una generación marcada por la contracultura, el desencanto de las utopías y la búsqueda de una nueva identidad frente a un sistema en crisis.
Source : El Comercio (EC)



