El gobierno ruso manifestó su rechazo ante la reciente legislación aprobada en Estados Unidos, la cual endurece las restricciones económicas contra Moscú y Teherán. Esta normativa faculta la imposición de gravámenes de hasta el 100% a quienes adquieran recursos energéticos provenientes de Rusia. Según las autoridades del Kremlin, estas acciones punitivas entorpecen las conversaciones con Washington y representan un retroceso para alcanzar una resolución pacífica al conflicto en Ucrania. La administración rusa sostiene que este tipo de presiones financieras no favorecen un clima propicio para la negociación ni para la estabilidad de las relaciones internacionales entre ambas potencias.
Source : Clarín
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