La frontera terrestre que separa a Argelia de Marruecos permanece inactiva y clausurada desde hace tres décadas. La infraestructura ferroviaria que alguna vez conectó a ambos países se encuentra actualmente en estado de abandono, cubierta por vegetación y sedimentos debido a la falta de mantenimiento y tránsito. El paisaje en las zonas limítrofes refleja una ausencia total de actividad agrícola o ganadera, evidenciando el impacto del bloqueo diplomático y físico entre los dos estados vecinos. Este escenario de desolación subraya la profundidad de la fractura política que impide la circulación de personas y mercancías a través de esta línea divisoria, consolidando una separación que ha perdurado por generaciones sin visos de una pronta reapertura.
Source : la diaria



