El solarpunk emerge como una respuesta literaria y artística ante la crisis de imaginación que afecta a la política y la cultura contemporánea. Este subgénero busca alejarse de las visiones pesadillescas habituales en la ciencia ficción, proponiendo escenarios basados en energías renovables y perspectivas decoloniales. El movimiento se inspira en autores fundamentales como Ursula K. Le Guin y Ernest Callenbach, quienes sentaron las bases para imaginar futuros más esperanzadores. Esta tendencia contrasta con la retromanía que predominó a principios del siglo XXI, periodo en el cual la cultura popular se enfocó en recrear el pasado mediante simulacros hiperrealistas en lugar de proyectar nuevas realidades. Así, el solarpunk se posiciona como una corriente que intenta recuperar la capacidad de diseñar mundos luminosos y sostenibles, superando el estancamiento creativo que ha marcado las últimas décadas en la producción cultural.
Source : la diaria



