En el escenario político boliviano, figuras procesadas judicialmente están capitalizando su situación legal para proyectarse como aspirantes a la presidencia. Personajes como Nilton Condori, quien permanece en prisión preventiva, y Juan José Zúñiga, bajo detención domiciliaria por los sucesos militares del 26 de junio de 2024, han adoptado un discurso centrado en la supuesta persecución política. Esta táctica busca transformar la condición de imputado en una narrativa de victimización que resuene entre el electorado. Al presentarse como salvadores frente a un sistema que los cuestiona, estos actores intentan convertir sus conflictos legales en una plataforma de apoyo popular. Aunque sus situaciones procesales difieren y aún no cuentan con sentencias condenatorias, ambos aprovechan el agravio como un recurso para obtener rédito político y posicionarse en la carrera electoral del país.
Source : La Razón (BO)


