La reciente supresión del Ministerio de Culturas en Bolivia ha provocado inquietud sobre la gestión del Museo Nacional de Arqueología (MUNARQ). Este recinto, situado en el Palacio Tiwanaku y catalogado como Monumento Nacional desde 1990, resguarda un patrimonio de más de 75.000 piezas arqueológicas y etnográficas. A pesar de su relevancia histórica, la institución enfrenta un deterioro constante y una falta de estabilidad administrativa. Durante la última década, el museo ha operado bajo una gestión interina y con recortes de personal, agravados por las constantes modificaciones en la estructura ministerial. La ausencia de una dirección titular y permanente ha dificultado la preservación adecuada de este repositorio, generando dudas sobre el destino de los programas y proyectos culturales que dependían de la cartera eliminada en agosto.
Source : La Razón (BO)


