Laura, quien inició una transición de género a los 15 años, relata que dicho procedimiento fue una respuesta inadecuada a traumas derivados de abusos sexuales sufridos en su niñez. La joven sostiene que, en lugar de recibir atención psicológica para tratar su ansiedad y depresión, fue sometida a intervenciones médicas que califica como negligentes y experimentales. Actualmente, su historia sirve de base para un proyecto de ley que busca regular estos procesos y prevenir situaciones similares en menores de edad. Laura afirma que su caso refleja una problemática más amplia, donde individuos utilizan la transición como un mecanismo para evadir conflictos emocionales no resueltos. Con el respaldo de la Fundación Nueva Democracia, ella espera que la iniciativa legislativa promueva una mayor responsabilidad médica y proteja a otros jóvenes de experiencias que considera innecesarias y dolorosas.
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