El panorama geopolítico mundial ha experimentado una transformación significativa en la última década, desplazando el foco de atención desde los hidrocarburos en Medio Oriente hacia los minerales críticos. Actualmente, el interés de las potencias globales se concentra en el denominado triángulo del litio, integrado por Bolivia, Argentina y Chile. No obstante, el análisis requiere una distinción técnica esencial entre recursos y reservas minerales. Según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos, los recursos identificados corresponden a depósitos cuya presencia ha sido confirmada, pero esto no garantiza automáticamente su viabilidad económica o técnica como reservas explotables. Esta diferenciación resulta determinante para comprender la situación real de Bolivia en el mercado internacional, donde la posesión de materia prima no equivale necesariamente a una capacidad de producción consolidada.
Source : La Razón (BO)


