Al concluir el periodo legislativo, el sistema de partidos en Bolivia enfrenta una profunda fractura que limita la operatividad del Estado frente a los desafíos económicos e institucionales actuales. La Asamblea Legislativa Plurinacional presenta bancadas divididas y una agenda pendiente de aprobación, lo que ha generado un marcado escepticismo en la población respecto a sus instituciones. En un análisis sobre este escenario, figuras como el diputado Carlos Alarcón, quien se separó de la coalición oficialista, y la exsenadora Silvia Salame, quien rompió con su alianza política, exponen la complejidad de un sistema donde las rupturas internas han reconfigurado el mapa parlamentario. Esta fragmentación, aunque persistente en la historia política del país, se ha intensificado, dificultando la capacidad de respuesta gubernamental ante la coyuntura crítica que atraviesa la nación.
Source : La Razón (BO)


