Más allá de la calidad nutricional de los productos seleccionados, el horario en el que se consumen los alimentos juega un papel fundamental en la salud. Muchas personas mantienen una ingesta constante durante gran parte del día, incluyendo picoteos nocturnos, lo que prolonga el periodo de alimentación hasta las 15 horas diarias. Esta falta de estructura horaria puede afectar el control del peso y diversos indicadores metabólicos. Los expertos sugieren que no es necesario recurrir a ayunos estrictos, sino simplemente organizar las comidas, evitar ingerir alimentos a altas horas de la noche y permitir que el cuerpo descanse durante un intervalo nocturno sin ingestas. Priorizar el momento del consumo es una variable que merece tanta atención como la cantidad o el tipo de nutrientes ingeridos habitualmente.
Source : El Comercio (EC)


