La ausencia de un análisis reflexivo en las plataformas digitales conlleva riesgos significativos para la sociedad. La propagación de noticias falsas tiene la capacidad de arruinar trayectorias personales, provocar estados de alarma injustificados y alterar la percepción sobre asuntos de interés colectivo. Actualmente, existe una inclinación a aceptar contenidos sin realizar una verificación previa, lo que facilita la expansión de teorías carentes de sustento. Ante este panorama, resulta indispensable acudir a canales informativos oficiales y contrastar los datos antes de otorgarles credibilidad. El ejercicio de una ciudadanía responsable implica actuar con prudencia, cuestionar lo que se consume en internet y evitar la réplica de mensajes no comprobados. En un entorno saturado de ruido informativo, la capacidad de discernimiento se vuelve una herramienta esencial para frenar el avance de la desinformación y proteger la veracidad de los hechos.
Source : El Comercio (EC)


