La trigésima edición de la Cumbre Iberoamericana, programada para noviembre en Madrid, genera dudas sobre su impacto actual. Históricamente, estos encuentros han experimentado una pérdida de influencia desde el incidente diplomático ocurrido en 2007 entre el rey Juan Carlos I y Hugo Chávez. Este retroceso se vincula con el auge de corrientes políticas radicales que transformaron los foros de cooperación en espacios de disputa ideológica, debilitando el diálogo regional establecido en la década de los noventa. Asimismo, el análisis sugiere que la gestión política del actual Gobierno español no ofrece señales claras de revitalización para este evento, lo que pone en tela de juicio la capacidad de convocatoria y la efectividad de esta instancia multilateral en el contexto político contemporáneo.
Source : La Razón (BO)


