La reciente transformación del Ministerio de Agricultura y Ganadería en una subsecretaría dependiente del Ministerio de Finanzas ha generado críticas sobre su impacto en el panorama electoral ecuatoriano de 2026. Según el análisis, esta medida institucional es percibida por el sector rural como un abandono de sus necesidades prioritarias. Se argumenta que las acciones gubernamentales, como la entrega puntual de maquinaria agrícola, resultan insuficientes para compensar la pérdida de una cartera de Estado dedicada exclusivamente al agro. La percepción de desatención política podría influir significativamente en el comportamiento de los votantes rurales durante las próximas elecciones seccionales, dado que el sector agropecuario considera esta decisión como una falta de representación técnica y estratégica en la estructura estatal actual.
Source : El Comercio (EC)



