Hace diez años, Panamá superó una crisis eléctrica similar a la que atraviesa Ecuador actualmente, marcada por la dependencia excesiva de las hidroeléctricas y la vulnerabilidad ante la falta de lluvias. A partir de 2015, el país centroamericano implementó reformas para atraer inversión privada, estableciendo normativas claras para el desarrollo de parques eólicos y la generación mediante gas natural. Esta estrategia permitió que, ante la ausencia de precipitaciones, otras fuentes renovables compensen la demanda. En contraste, Ecuador ha enfrentado cortes de energía prolongados durante 2024 y restricciones industriales en 2026 para proteger el embalse de Mazar. La experiencia panameña demuestra que la diversificación es una alternativa viable para reducir la dependencia hídrica y mitigar los efectos de los estiajes, un desafío que Ecuador aún tiene pendiente de ejecutar más allá de la planificación teórica.
Source : El Comercio (EC)



