México se encuentra situado en una zona de alta actividad sísmica conocida como el Cinturón de Fuego. Debido a su ubicación sobre la Placa Norteamericana y su interacción con las placas de Cocos, Rivera y del Pacífico, el país experimenta frecuentemente movimientos telúricos. Las estadísticas indican que anualmente se producen más de 90 sismos con una magnitud superior a los 4 grados en la escala de Richter, lo que representa una parte significativa de la actividad sísmica global. Las autoridades han identificado a estados como Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Puebla, Estado de México y Veracruz como las regiones con mayor riesgo de sufrir eventos de gran magnitud que podrían impactar a la capital del país. El Servicio Sismológico Nacional mantiene un monitoreo constante para registrar y reportar estos fenómenos naturales de manera oportuna.
Source : El Comercio
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