El gobernador Gavin Newsom ratificó un conjunto de normativas destinadas a intensificar los castigos contra quienes operan vehículos bajo la influencia de alcohol o estupefacientes. La legislación, denominada Ley de Irene, establece la inhabilitación de la licencia de conducir por un periodo de seis años para aquellos infractores que, siendo reincidentes, provoquen lesiones a terceros. Para que esta sanción sea aplicada, el individuo debe haber acumulado al menos cuatro condenas previas por motivos similares en un lapso de una década. La medida, que busca reducir la siniestralidad vial mediante un mayor rigor punitivo, comenzará a implementarse formalmente a partir del 1 de enero de 2031 en todo el territorio californiano.
Source : La Nación
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