El ministro británico David Miliband defendió la reciente imposición de restricciones comerciales contra las colonias israelíes, calificando la medida como una acción necesaria ante la violación del derecho internacional. A pesar de reconocer que la respuesta de Israel tendrá consecuencias negativas, el funcionario sostuvo que el Gobierno evaluó los riesgos antes de proceder. Miliband expresó su desacuerdo con las represalias adoptadas por Tel Aviv, aunque reafirmó la validez de la postura británica. Esta decisión, tomada en conjunto con diversos aliados internacionales, busca limitar la importación de bienes y la prestación de servicios empresariales en los territorios ocupados. Tras su comparecencia parlamentaria, se confirmó que un grupo de once naciones europeas, incluyendo a España, junto con Canadá, se sumarán a estas restricciones comerciales para presionar por el cumplimiento de las normativas globales.
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