El 17 de agosto de 1977, el mundo de la música perdió a Elvis Presley, ícono indiscutible del rock and roll. A sus 42 años, el artista atravesaba un deterioro físico evidente, agravado por problemas personales tras su separación matrimonial, una alimentación inadecuada y el uso constante de fármacos. A pesar de su delicado estado de salud, Presley mantuvo una agenda de presentaciones sumamente demandante. El especial televisivo Elvis en concierto, registrado en Nebraska y Dakota del Sur, capturó sus últimos momentos sobre el escenario. En dichas grabaciones, destaca una versión de Unchained Melody donde se percibe la fragilidad del cantante, quien mostraba dificultades vocales y de concentración, dejando entrever el complejo panorama que precedió a su deceso poco tiempo después.
Source : La Nación
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