Bolivia enfrenta una oportunidad estratégica para consolidarse como un centro logístico regional mediante la conexión ferroviaria entre los océanos Atlántico y Pacífico. Este proyecto busca reducir los costos del comercio exterior, fomentar la inversión extranjera y dinamizar la creación de empleos en el país. Sin embargo, la iniciativa ha generado una fuerte oposición por parte de un sector del transporte pesado nacional. Estos gremios han manifestado su rechazo a la reactivación del ferrocarril Arica–La Paz, argumentando que dicha infraestructura afectaría sus intereses. Esta postura ha reabierto el debate público sobre la necesidad de modernizar los sistemas de transporte frente a las presiones de los sectores sindicales que históricamente han bloqueado proyectos de infraestructura orientados al desarrollo económico y la competitividad nacional.
Source : La Razón (BO)


