El proceso de extinción de dominio sobre los bienes asociados al extinto líder del cartel de Medellín ha generado nuevos conflictos legales. En esta ocasión, una camioneta roja, que formaba parte de los activos vinculados a su historial criminal, se encuentra en el centro de una controversia entre familiares. La situación se deriva de las medidas tomadas por las autoridades estatales para administrar propiedades y objetos que fueron confiscados tras comprobarse su procedencia ilícita. Estos activos, que anteriormente formaban parte de un museo dedicado a la figura del capo, ahora están bajo control de la Sociedad de Activos Especiales (SAE). La disputa pone de manifiesto las complicaciones jurídicas que persisten años después de la desarticulación de la organización criminal, afectando tanto a predios como a bienes muebles que permanecen bajo la lupa de la Fiscalía General de la Nación.
Source : El Tiempo
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