A seis años de la implementación del etiquetado frontal de advertencia en Uruguay, los resultados demuestran que la medida continúa siendo altamente efectiva para desincentivar la ingesta de productos ultraprocesados. La normativa, que obliga a las empresas a incluir octógonos negros en los envases para señalar excesos de sodio, azúcares y grasas, mantiene un impacto positivo en las decisiones de compra de los consumidores. A pesar de la resistencia inicial a los cambios regulatorios, la evidencia actual respalda la continuidad de esta política de salud pública como una herramienta clave para combatir los riesgos asociados a una mala alimentación. Los datos recientes sugieren que la percepción ciudadana sobre estas advertencias se ha consolidado, reforzando la utilidad de este sistema de información nutricional en el mercado local.
Source : la diaria


