Al alcanzar los 60 años, el cuerpo humano atraviesa cambios naturales como la reducción de la densidad ósea, la ralentización metabólica y la sarcopenia, que es la pérdida progresiva de tejido muscular. Si bien actividades como caminar son beneficiosas para la salud cardiovascular y el control del peso, los especialistas advierten que estas prácticas resultan insuficientes para mantener una funcionalidad física óptima en la vejez. El entrenador Álvaro Puche sostiene que las caminatas tradicionales no generan las adaptaciones metabólicas ni musculares necesarias para contrarrestar el deterioro biológico. Por ello, se enfatiza la importancia de incorporar rutinas de fuerza diseñadas específicamente para preservar la masa muscular y asegurar una mejor calidad de vida durante esta etapa, superando los beneficios limitados de las caminatas convencionales.
Source : La Nación
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