Tras la ofensiva de Hamás en 2023, Israel implementó una normativa de emergencia que simplifica la obtención de esperma de personas fallecidas. Esta medida permite que tanto progenitores como parejas realicen la extracción de material genético sin necesidad de una autorización judicial previa. Aunque el empleo posterior de dicho material sigue sujeto a la aprobación de los tribunales de familia, el procedimiento ha dejado de ser una excepción para consolidarse como una práctica recurrente. En los últimos tres años, un total de 271 personas, entre civiles y militares, han sido sometidas a este protocolo de preservación genética, reflejando un cambio significativo en la gestión del legado familiar tras las pérdidas humanas derivadas del conflicto.
Source : France 24 Español
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