El impacto del fenómeno de El Niño se hace sentir en diversas provincias ecuatorianas, donde el desbordamiento de nueve ríos en Esmeraldas y Pastaza ha generado una situación crítica. Según datos de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, cerca de 800 familias en Muisne han sufrido las consecuencias, incluyendo la pérdida o destrucción de sus hogares. Ante este escenario, las autoridades enfrentan el desafío de priorizar la asistencia inmediata a los damnificados y mitigar los daños materiales. El enfoque actual debe centrarse en la protección de los ciudadanos y en la recuperación de sus condiciones de vida. Asimismo, se subraya la necesidad de gestionar los recursos financieros y las ayudas estatales con total transparencia y agilidad, garantizando que cada desembolso sea auditable, incluso bajo la presión que impone la emergencia climática actual en el país.
Source : El Comercio (EC)


