La transición de un corredor aficionado hacia las maratones de élite requiere una preparación física y mental prolongada. Según la entrenadora Silvia Baglietto, el éxito no depende de la velocidad, sino de la constancia acumulada durante al menos dos años de práctica regular. Es fundamental haber completado medias maratones previamente sin sufrir daños físicos significativos y demostrar capacidad para entrenar cuatro o cinco días semanales sin presentar lesiones. Antes de inscribirse en una competencia de gran escala, los atletas deben evaluar su madurez deportiva, fortalecer su musculatura y asegurar que su estilo de vida permita integrar las altas exigencias del entrenamiento. La planificación y la escucha activa del propio cuerpo son los pilares indispensables para afrontar este desafío con seguridad y eficacia.
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