La inversión productiva de largo plazo, similar a los cultivos de ciclo extenso, requiere de un marco regulatorio previsible que trascienda los periodos gubernamentales. La confianza de los capitales privados depende fundamentalmente de la seguridad jurídica, ya que el riesgo de cambios repentinos en las reglas de juego desincentiva el desarrollo económico sostenible. Actualmente, el panorama para Bolivia en este ámbito presenta desafíos significativos. Según informes recientes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el país recibió una proporción mínima de la inversión extranjera directa que ingresó a la región durante el último año. Aunque se observa una tendencia de crecimiento, la cifra de treinta centavos por cada cien dólares captados por el bloque regional evidencia la necesidad de fortalecer la certidumbre institucional para atraer flujos de capital más robustos y transformadores.
Source : La Razón (BO)



