La psicóloga Deborah Bellota abordó el recurrente debate familiar sobre la existencia de un hijo predilecto. Según la especialista, este fenómeno no se relaciona con una falta de afecto hacia el resto de la descendencia, sino que responde a procesos de identificación personal de los padres. Bellota explicó que, en muchos casos, los progenitores proyectan en un hijo específico sus propias aspiraciones no cumplidas, lo que condiciona su atención y mirada hacia él. Asimismo, la profesional aclaró que estas dinámicas no nacen de una intención maliciosa, sino que están respaldadas por investigaciones científicas que confirman la presencia de favoritismos en el entorno doméstico. Finalmente, señaló que la personalidad y la facilidad para aceptar límites de cada niño también influyen en cómo se establecen estos vínculos particulares dentro del núcleo familiar.
Source : La Nación
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