El 11 de septiembre de 2001, mientras Estados Unidos enfrentaba los atentados terroristas, un experto en reptiles de Florida sufrió un accidente grave. Lawrence Van Sertima, de 62 años, fue mordido en el pulgar por una serpiente taipán del interior, considerada la especie más venenosa del mundo, mientras realizaba labores de manejo. El incidente ocurrió justo cuando un equipo de bomberos de Miami-Dade se preparaba para viajar a Nueva York para colaborar en las tareas de rescate. Ante la emergencia médica y el cierre total del espacio aéreo nacional, las autoridades debieron organizar un vuelo especial para trasladar el único antídoto disponible, el cual se encontraba en California. Este operativo logístico excepcional permitió que el tratamiento llegara a tiempo para asistir al hombre afectado en medio del caos nacional provocado por los ataques.
Source : La Nación
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