El debate sobre el uso de la hoja de coca en Bolivia ha resurgido tras un reciente conflicto en Santa Cruz. La práctica del acullico o boleo, profundamente arraigada en la cultura nacional, se encuentra en el centro de una discusión que involucra su valor simbólico, su consumo cotidiano y la problemática del excedente de producción vinculado al narcotráfico. Ante este escenario, se plantea la necesidad de que los gobiernos locales asuman la regulación de esta actividad para mitigar tensiones sociales. El análisis sugiere que la sociedad boliviana enfrenta un desafío complejo para alcanzar la cohesión, mientras las consecuencias de estos fenómenos afectan a la población general, que demanda soluciones claras frente a la confrontación y la violencia latente en el territorio.
Source : La Razón (BO)



