La rutina de muchas mujeres en la región se ve condicionada por las tareas de asistencia a personas mayores, una labor que suele invisibilizarse y recaer mayoritariamente sobre ellas. Este trabajo no remunerado obliga a las cuidadoras a sacrificar su tiempo personal, estabilidad laboral y bienestar, enfrentando dificultades para equilibrar sus responsabilidades domésticas con sus empleos formales. Un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo analiza esta problemática, destacando cómo la falta de redes de apoyo institucional sobrecarga a las familias. La situación de Carmen, descrita en el artículo, ejemplifica la realidad de millones de latinoamericanas que asumen el cuidado de sus ancianos en soledad. La falta de reconocimiento de estas actividades impide una distribución equitativa de las cargas y perpetúa desigualdades que afectan profundamente la calidad de vida de quienes dedican su tiempo a proteger a los adultos mayores.
Source : TalCual
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