Chile mantiene una posición geográfica crítica dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, lo que explica su constante actividad telúrica. Este fenómeno ocurre debido a la convergencia de las placas de Nazca y Sudamericana, que se desplazan entre siete y ocho centímetros anualmente. La fricción constante entre estas estructuras tectónicas provoca deformaciones que derivan en sismos. La percepción de estos movimientos por parte de la población depende directamente de la energía liberada y de la capacidad de las ondas sísmicas para alcanzar la superficie terrestre con la intensidad necesaria para generar vibraciones detectables. Cuando la energía es insuficiente, los eventos pasan inadvertidos para los habitantes, aunque el proceso geológico subyacente continúe ocurriendo de manera permanente en la región.
Source : RPP Noticias
Photo : RPP Noticias



