A principios de septiembre de 2026, Bolivia atraviesa un complejo panorama socioeconómico y político. Las consecuencias de una huelga de 53 días ocurrida entre mayo y junio continúan afectando al país, a pesar de la vigencia del estado de excepción decretado a mediados de junio. En el sector agrícola de Santa Cruz se anuncian nuevas movilizaciones debido a la falta de diésel para la cosecha, mientras que en las zonas urbanas reaparecen las aglomeraciones en los surtidores de combustible. Paralelamente, en el ámbito político, la detención de Fernando Cerimedo, asesor del presidente Rodrigo Paz, ha debilitado la credibilidad de la actual administración gubernamental. Ante este escenario, analistas como la politóloga Ana Lucía Velasco advierten sobre la acumulación de múltiples factores que profundizan la inestabilidad nacional.
Source : La Razón (BO)



