La formación periódica de los guías naturalistas en Ecuador representaba históricamente un espacio de encuentro y reafirmación del compromiso con la conservación. Estos profesionales cumplían un rol fundamental como custodios del patrimonio natural, contando incluso con facultades legales para combatir actividades ilícitas como la caza furtiva y el uso de armas en áreas protegidas. El gremio integraba especialistas de diversas disciplinas, desde expertos en alta montaña hasta conocedores profundos de la biodiversidad selvática, como en el caso del Parque Nacional Sangay. Actualmente, se reflexiona sobre la importancia de recuperar esa sinergia entre el turismo y la protección del entorno, ante la percepción de un deterioro en la vigilancia y el cuidado de los ecosistemas más emblemáticos del territorio ecuatoriano.
Source : El Comercio (EC)


