Diversas localidades del sur de Florida han optado por no adherirse a los convenios propuestos por el gobierno estatal para involucrar a la policía local en tareas de control migratorio. A pesar de los incentivos financieros y la insistencia del gobernador Ron DeSantis, más de 30 ciudades con fuerzas de seguridad propias decidieron mantenerse al margen del programa 287(g). Esta iniciativa federal busca capacitar a agentes municipales para ejecutar funciones propias de las autoridades de inmigración. Según un estudio realizado por el Miami Herald, la resistencia de estos gobiernos locales refleja una postura contraria a la integración de las fuerzas policiales en la aplicación de leyes migratorias federales, priorizando la autonomía de sus departamentos de policía frente a las directrices estatales.
Source : La Nación
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