El control de la diabetes trasciende la simple medición de los niveles de glucosa en sangre. Si bien monitorear la hemoglobina glicosilada es fundamental, los pacientes deben priorizar la prevención de daños en órganos vitales como el corazón, los riñones y los ojos, además de proteger la salud bucal, muscular y cutánea. Un aspecto crítico es el cuidado constante de los pies para mantener la autonomía física a largo plazo. Los especialistas sugieren incorporar rutinas sencillas en el hogar, como el uso adecuado de glucómetros y tensiómetros, siempre bajo una guía precisa sobre la frecuencia de estas mediciones. Adoptar hábitos preventivos desde el entorno cotidiano permite detectar complicaciones de manera temprana, asegurando así una mejor calidad de vida y preservando la independencia funcional del paciente frente a los desafíos que presenta esta condición crónica.
Source : El Comercio (EC)


