La modificación del Plan de Ordenamiento Territorial en Medellín ha puesto en el centro de la discusión el auge de las rentas cortas. Aunque este sector generó ingresos superiores a los 435.000 millones de pesos el año anterior, su crecimiento desmedido ha generado tensiones sociales. Los residentes denuncian problemas de convivencia por fiestas constantes, el uso de inmuebles para actividades ilícitas como la explotación sexual y un impacto negativo en el costo de los alquileres tradicionales en el Valle de Aburrá. Ante este escenario, las autoridades locales evalúan restricciones dentro del nuevo marco normativo para intentar equilibrar la rentabilidad turística con la calidad de vida de los habitantes permanentes de la ciudad.
Source : El Colombiano
Photo : El Colombiano


