Las recientes precipitaciones registradas el 4 de octubre provocaron el anegamiento del paso deprimido de El Labrador, afectando las instalaciones del Metro de Quito. Según datos del Inamhi, se acumularon 63,9 milímetros de agua en una jornada, con una intensidad de 52,2 milímetros en apenas sesenta minutos. La acumulación de granizo y residuos vegetales obstruyó los sistemas de drenaje, impidiendo la evacuación del líquido. Este problema no es inédito, pues registros de la Universidad San Francisco de Quito indican que dicho sector ha sufrido inundaciones similares en múltiples ocasiones desde 1998. Históricamente, la capital ecuatoriana ha documentado más de 600 eventos de este tipo durante el último siglo, algunos de los cuales han tenido consecuencias fatales. La recurrencia de estos incidentes en zonas identificadas evidencia la falta de preparación estructural frente a fenómenos climáticos extremos que afectan la movilidad y la infraestructura urbana.
Source : El Comercio (EC)


