El Gobierno británico evalúa disminuir los costos de matrícula para alumnos provenientes de la Unión Europea, buscando revertir la caída en la matriculación extranjera observada tras el Brexit. Esta medida, sin embargo, está supeditada a la participación en el programa industrial europeo, una iniciativa con tintes proteccionistas frente a terceros países. Para mitigar el impacto financiero en las instituciones académicas locales, las autoridades planean destinar un fondo anual de 450 millones de libras esterlinas. El Ejecutivo británico sostiene que esta concesión en materia educativa debe ir acompañada de beneficios comerciales recíprocos por parte del bloque comunitario, marcando una estrategia de negociación que vincula el acceso académico con acuerdos económicos más amplios.
Source : ABC Color
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