En Uruguay, diversos integrantes del colectivo LGBTI+ encuentran en las cooperativas de ayuda mutua una alternativa viable para resolver sus necesidades habitacionales. El caso de Clarita Kim, quien debió abandonar su hogar a temprana edad debido a su identidad de género, ilustra la vulnerabilidad y la exclusión que enfrentan muchas personas trans al ser expulsadas de sus entornos familiares. Esta situación de desamparo inicial suele derivar en trayectorias de inestabilidad residencial. Ante este panorama, especialistas y representantes gubernamentales señalan la carencia de estadísticas oficiales detalladas sobre esta problemática. Existe un consenso sobre la urgencia de implementar políticas públicas específicas que garanticen el derecho a la vivienda digna para esta población, mitigando así las violencias estructurales que dificultan su acceso a un techo seguro y estable.
Source : la diaria


