Durante la década de 1960, la vida cultural de Quito se desarrollaba en espacios de encuentro como El Zaguán de Caminos, un sitio frecuentado por figuras destacadas de las letras nacionales. En este entorno, el autor recuerda haber coincidido con personalidades como César Dávila Andrade y el poeta Hugo Salazar Tamariz, nacido en Cuenca en 1923 y fallecido en Guayaquil en 1999. La trayectoria literaria de Salazar Tamariz alcanzó un reconocimiento significativo en 1959, año en el que obtuvo el primer lugar en el concurso Ismael Pérez Pazmiño, organizado por el diario El Universo. Su obra galardonada, titulada Sinfonía de los antepasados, destacó por su profundidad lírica, consolidándolo como una voz relevante dentro del panorama intelectual ecuatoriano de aquella época, caracterizada por la convivencia entre diversas corrientes literarias y la bohemia urbana.
Source : El Comercio (EC)



