Bolivia enfrenta una situación económica contradictoria al poseer abundantes reservas de oro mientras atraviesa una marcada carencia de divisas extranjeras. Según los datos oficiales, el país produjo 53,3 toneladas de oro en 2022 y 46,6 toneladas en 2023, siendo las cooperativas mineras las responsables de casi la totalidad de esta extracción. El análisis cuestiona la eficacia de los controles estatales sobre la producción real, sugiriendo que las cifras declaradas podrían no reflejar la magnitud exacta de la explotación aurífera. Esta discrepancia plantea interrogantes sobre la gestión de los recursos naturales y el impacto ambiental de la minería, en un contexto donde el Estado busca desesperadamente fortalecer sus reservas de dólares, a pesar de contar con un activo valioso bajo su propio suelo.
Source : La Razón (BO)


