La lucha contra la criminalidad se ha convertido en el eje central de la contienda presidencial brasileña. Ante el crecimiento de bandas dedicadas al narcotráfico y al lavado de activos, los dos principales candidatos presentan estrategias divergentes para enfrentar esta crisis. Por un lado, Luiz Inácio Lula da Silva apuesta por fortalecer la coordinación institucional entre los niveles estatales y federales para desarticular las redes delictivas. Por otro lado, la postura de Jair Bolsonaro se enfoca en el endurecimiento del sistema penal, proponiendo específicamente catalogar a grupos como el Comando Vermelho y el PCC bajo la figura legal de organizaciones terroristas. Este escenario de inseguridad, agravado por disputas territoriales de las facciones criminales, condiciona las prioridades de los votantes en la etapa final de la campaña electoral.
Source : France 24 Español
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