El artículo analiza la crisis de valores en la cultura occidental contemporánea, argumentando que existe una inversión de los conceptos éticos fundamentales. El autor sostiene que la responsabilidad individual se ve diluida bajo justificaciones de salud mental o marginación social. Como ejemplo, se menciona el caso de Lindsey Clancy, cuestionando la validez legal de utilizar la depresión postparto como atenuante en casos de infanticidio. El texto critica la aparente contradicción en la aplicación de la justicia, comparando este tratamiento con la severidad aplicada a excombatientes que padecen estrés postraumático. Finalmente, se señala una supuesta hipocresía en los sectores progresistas, sugiriendo que la búsqueda de justicia es frecuentemente malinterpretada o desestimada por grupos sociales que priorizan narrativas ideológicas sobre la responsabilidad penal.
Source : El Comercio (EC)


