La historiografía tradicional venezolana ha consolidado la figura de Simón Bolívar como un prócer indiscutible, omitiendo frecuentemente un periodo crítico tras su fallecimiento. Tras su muerte en Santa Marta en diciembre de 1830, el Libertador no fue recordado inicialmente como un héroe nacional, sino que enfrentó un rechazo sistemático por parte de las élites y líderes militares que antes fueron sus aliados. Este fenómeno se debió al fracaso del proyecto de la Gran Colombia y al temor generalizado hacia el centralismo autoritario que se le atribuía. De hecho, poco antes de su deceso, el Congreso Constituyente de Valencia había emitido una prohibición formal que le impedía retornar al país si conservaba ambiciones de poder. Este olvido deliberado marcó una etapa de tensión política donde su legado fue cuestionado y marginado por los sectores dirigentes de la época.
Source : TalCual



